jueves, 15 de noviembre de 2012

¿QUÉ ES EDUCAR?

Juan Delval, «una persona capaz de pensar, de tomar decisiones, de buscar la información relevante que necesita, de relacionarse positivamente con los demás y cooperar con ellos, es mucho más polivalente y tiene más posibilidades de adaptación que el que sólo posee una formación específica»
Hago referencia a esta cita porque al leerla me hace reflexionar y me hace cuestionarme muchas cosas de las que creía que era conocedor.

En primer lugar tengo que decir que nos encontramos en una época en la cual las escuelas e institutos dan un conjunto de materias muy encasilladas, encaminadas a la memorización y a la imitación de sus teorías, fórmulas, etc. Lo que provoca, por tanto, es que el alumno se llegue al examen y vomite todo aquello que ha memorizado. Al no superar esta prueba llega el conocido fracaso escolar.

En segundo lugar, y haciendo referencia a lo anterior, estamos de acuerdo en que la educación esta enfocada a que aprendamos este conjunto de técnicas y pasos a seguir que se nos lanza en las asignaturas para poder superar con éxito cada curso y conseguir chavales que ocupen una posición rentable en la sociedad. Esto es lo que “miden” los institutos. Sino, preguntaros cuantas veces habéis visto un cartel en la puerta de cualquier instituto mostrando la nota media obtenida en la selectividad por sus alumnos, de algún modo “orgullosos” por los resultados pero sin saber si realmente esos alumnos han aprendido algo, es decir tienen conocimiento, o solamente han hecho lo suficiente para superar los exámenes.

Lo dicho anteriormente es sólo una crítica al sistema educativo actual español aunque no debemos de olvidar que tiene su otra parte más positiva. Aún así tampoco debemos omitir la otra cara de la moneda, los padres. ¿Creéis que los padres son una parte importante en la educación de sus hijos? Hoy por hoy vemos padres que se desentienden en la enseñanza de sus hijos, es más, observamos claramente cuando un niño pregunta y el padre responde “eso ya te lo enseñarán en la escuela” haciendo caso omiso a las dudas e inquietudes de sus hijos. En ocasiones cuando los niños no se comportan bien o dicen palabras malsonantes los mismos padres son los que se excluyen al decir “¿eso es lo que te han enseñado en la escuela?” como si ellos no influyeran en la educación de sus hijos.

Por otro lado tenemos aquellos padres que quieren que sus hijos sean tal y como son ellos, que salgan a su imagen y semejanza. Eso claramente no es educar. Es evidente que los padres, la sociedad,… influyen en las decisiones futuras del niño, pero una cosa es influir y otra obligar. Vemos que estos padres se involucran demasiado en la educación de sus hijos, hasta tal punto que no les dejan libertad para decidir, incluso a veces se sienten decepcionados cuando sus hijos no deciden lo que ellos quieren. Con ello los padres pueden llegar a reprimir sus expectativas de futuro, sus ilusiones.

He llegado a la conclusión de que educar no es una tarea fácil, más bien bastante complejo. Es una fusión entre la educación que nos aporta el hecho de sociabilizarnos, en el cual las figuras más importantes son los padres ya que actúan desde un primer momento, y por otro lado los conocimientos que vamos adquiriendo con el paso del tiempo tanto en las instituciones académicas como en el día a día. Desde mi punto de vista una manera de mejorar la educación en las aulas y de motivar al alumnado es aplicar a cada clase una parte más creativa que de alguna manera provoque al alumno un interés por la materia, querer aprender. Y que ese aprendizaje no sólo se reduzca a la vida académica, sino que además sea aplicable a la vida social y cultural en la cual también tienen la obligación de colaborar padres y madres.

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